Miercoles, 29 de Mayo de 2024 |

El bueno del periodismo

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El Periodista jachallero quien vive en la ciudad de Mendoza Marcelo Castro Fonzalida redacto unas sentidas palabras de forma especial para Jáchal La Opinión en homenaje a Fabricio “Babi” Tejada.

El bueno del periodismo

Debo haber tenido como diez o doce años, el periodismo no me era ajeno. Hasta la palabra me sonaba linda. Entre ese oficio que flotaba por el aire, como Bar Imperio de Mateos en Nacional, mis viejos hablaban de un Babi.

“El Babi Tejada, sí, está estudiando periodismo deportivo”. La misma frase todo el tiempo cada vez que recordaban a ese tal Babi.

Yo escuchaba al Gato, la voz tranquilizante del Mingo y la perspicacia del Ramón Horacio, para mí era un montón. En silencio, seguía esas voces de cerca. Pues era el periodismo que tenía a la vuelta de la esquina de mi vida. Pero faltaba el deporte; al Elio le andaba urgiendo una pata para darle al periodismo deportivo jachallero más institución.

La voz de mis viejos en mi mente otra vez “el Babi Tejada, sí, está estudiando periodismo deportivo”. Se encendió la luz de aire, el cartel rojo lo puso en sintonía. Entró a las casas jachalleras para no irse jamás. Aunque ahora, en esta madrugada me digan por mensaje que se fue.

Suena Virus, canta Moura:

“Un remolino mezcla

Los besos y la ausencia.

Imágenes paganas

Se desnudarán en sueños”…

Parece una cortina musical, ¿tenía que ser esa banda?, o mejor dicho, justo el nombre ellos. El maldito virus que tanto miedo da. El canalla que nos roba las ilusiones de un cuarto más del Jáchal Básquetbol Club comentado por el Babi. Disculpen, pero, que lo re mil parió. Se fue el Fabricio, y el oficio periodístico muere un poco más en el pueblo.

Todos sabían que él era un bonachón. Un jachallero con ley, de esos comprometidos con la humanidad.

Otra vez Zas: “¿nene que vas hacer cuándo seas grande?”, tal vez periodista deportivo, seguir una pasión, para toda la vida y las que vendrán.

Un profesor mío me decía que no hay noticias buenas ni malas, solo noticias. Pero ¿cómo se construye la noticia dónde la muerte viene a visitarnos y nos deja la pena para siempre?

Fabricio Tejada, el babi de la radio.

Babi me suena a bebé, a ternura. Me suena en los oídos por la Tonomac de la casa de mis padres en el Fronteras Argentinas. Suena en el éter el Babi. Con una fidelidad de sonido inconfundible. Con fidelidad de compañero. Fidelidad de hombre. Fidelidad de micrófono y agenda con jugadores.

Otra canción en la radio. Revela una época, la del babi en su juventud noventosa. Canta Vilma Palma su Bye Bye:

“Llévame a la estación

Espero que te vuelva a ver

Ya no puedo evitar

Esta sensación de soledad…”

Una premonición musical, esa magia de la radio. Pero ¿bye bye?, de aquí no se va nadie. Aún queda por decir y reportear. Adelante Babi en estudios con toda la información…

Voy a apagar la Tonomac hasta que hable el bueno del periodismo. No quiero oír más. Por lo menos hasta que en la sintonía de Nacional esté él, ese que cuando yo era un pibito ya estudiaba periodismo deportivo, ese, un tal  Fabricio Babi Tejada.

Marcelo Castro Fonzalida.

Con respeto, a su familia, Gloria e hijos. Y compañerxs de trabajo.

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